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  Vida Eterna, San Pablo Huitzo, Oaxaca
  RELATOS
 
DIME CON QUIÉN ANDAS Y TE DIRÉ QUIEN ERES. 

Oye, hijo mío, y sé sabio, Y endereza tu corazón al camino. No estés con los bebedores de vino, Ni con los comedores de carne; Porque el bebedor y el comilón empobrecerán, Y el sueño hará vestir vestidos rotos. Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies. Proverbios 23:19-22
 
La Biblia nos enseña que las malas amistades corrompen las buenas costumbres. Es como la caja de tomates, un tomate podrido descompondrá a todos los demás.
Las pandillas o bandas son una realidad, cuando alguien se interesa por andar con “la banda”, es generalmente porque quiere tener una identidad con el grupo, para sentirse parte de un grupo que se destaca para mal por su comportamiento.
Esto nos lleva a tener compañerismo con personas con las que en otras condiciones no tendríamos amistad.
 
Hace poco platicaba con un amigo que según me contó estaba en un proceso de transformación, pues me decía que antes el se comportaba como quería porque los hermanos no lo entendían, “si hablan mal de mi, pues me portare como quiera para que tengan fundamentos para hacerlo”.
Pienso que Dios lo esta transformando verdaderamente, pero depende mucho del el y de los amigos que vaya eligiendo en esta vida. Le aconseje que tenga cuidado al elegir amistades, puesto que muchas veces el mundo nos absorbe y si nos encontramos débiles corremos el riesgo de dejarnos llevar por el , es como un torbellino en el que si no tenemos los pies bien afianzados nos arranca y nos hace girar sin sentido y sin rumbo, en México hay un refrán que dice que el que con lobos anda a aullar se enseña, y eso es cierto para bien y para mal, alguien que busca la amistad de personas honestas seguramente se comportara como ellos, sin embargo alguien que anda con personas deshonestas irremediablemente comenzara a comportarse como tales.
 
Yo antes estaba rodeado de amistades que podríamos denominarles gallinas, amistades que no tenían respeto por la vida de los demás ni de la suya misma, amistades sin temor de Dios, yo vivía comportándome como ellos, podríamos comparar este tipo de vida a la de las gallinas, es decir era una gallina mas del gallinero, comiendo lombrices y cualquier cosa que apareciera por el suelo, sin embargo después conocí a algunas personas que podríamos decirles águilas, me gustaba verlos volar en lo alto, sabiendo que sus vidas eran diferentes pues podían volar, son estas águilas las amistades que toda persona necesita, águilas que los enseñen a volar, a no caer, tengan por seguro que si se juntan con águilas, acabaran siendo como ellas. Ahora trato de rodearme de amigos águilas. La decisión es sencilla, podemos elegir entre ser águilas o gallinas, ser transformados y volar o vivir comiendo en el suelo viendo pasar en lo alto del cielo a los que han elegido ser águilas.


OCHO DOLARES

Una columna de fuego naranja y nubarrones de humo negro subían hacia el cielo vespertino de Austin, Texas, mientras los bomberos se apersonaban a un edificio de apartamentos de dos pisos en llamas.

Mientras los carros-bomba con sus sirenas a todo volumen se detenían, gente en piyamas, ropa interior y aún arropados con sobrecamas corrían desde el edificio.

Un joven bombero observó horrorizado como una joven embarazada gritaba desde una ventana del segundo piso. Entonces, atendiendo al grito urgente, en castellano, de un joven que ya estaba abajo, ella saltó aterrizando con un golpe seco. Los bomberos se apresuraron a conectar sus mangueras y a avanzar en medio del infernal calor, pero la experiencia les decía que era demasiado tarde para salvar el edificio o a alguien atrapado todavía en su interior.

Se trataba de un fuego explosivo, probablemente iniciado por gasolina o alguna otra sustancia inflamable.

En tierra, un hombre y una mujer llegaron tropezándose como antorchas caminantes. Los paramédicos corrieron a cubrirlos con sábanas, apagando las llamas, intentando consolarlos y gentilmente ayudándoles a abordar las ambulancias. “¡No, no quiero ir!” gritó la mujer, su rostro carbonizado y cubierto de lágrimas. “¡Mi bebé está allí todavía! Tengo que sacarla”.

Pero para entonces, su apartamento semejaba el interior de un horno. Con tristeza, un joven médico movió la cabeza y con firmeza encaminó a la mujer hacia la ambulancia. No fue sino hasta casi en la mañana que hallaron los restos de la niñita de quince meses en las ruinas humeantes.

Pero antes de hallar el cuerpo de la bebé, las autoridades habían descubierto la horrible verdad sobre la causa del siniestro. Un hombre, molesto porque alguien no le había pagado ocho dólares, había disparado un revolver de bengalas hacia el edificio a través de una ventana, incendiando algún material inflamable.

Un edificio completo se quemó hasta sus cimientos, 48 personas quedaron sin hogar, siete personas fueron hospitalizadas y una bebé murió… tan sólo por una discusión sobre ocho dólares.

 

 



Lo más importante que hice en mi vida

En cierta ocasión, durante una charla que di ante un grupo de profesionales, me hicieron esta pregunta: ¿"Qué es lo más importante que ha hecho en su vida"?. En mi calidad de ingeniero industrial, sabía que los asistentes deseaban escuchar anécdotas sobre mi trabajo, entonces les respondí:
"Lo más importante que he hecho en la vida, tuvo lugar el 8 de octubre de 1990. Comencé el día jugando golf con un amigo mío al que no había visto en mucho tiempo. Entre jugada y jugada me contó que su esposa y él acababan de tener un bebé. Mientras jugábamos, llegó el padre de mi amigo, que consternado, le dijo que al bebé se lo habían llevado de urgencia al hospital.

En un instante, mi amigo se subió al auto de su padre y se marchó. Yo, por un momento, me quedé donde estaba, sin saber qué debía hacer.

¿Seguir a mi amigo al hospital?. Mi presencia allí, me dije, no iba a servir de nada, pues la criatura estará al cuidado de médicos y enfermeras, y nada de lo que yo hiciera o dijera iba a cambiar las cosas.

¿Brindarle mi apoyo moral?. Eso, quizás, pero tanto él como su esposa provenían de familias numerosas, y sin duda estarían rodeados de parientes, que les ofrecerían el apoyo necesario. Lo único que haría yo sería estorbar. Así que decidí ir más tarde al hospital a visitar a mi amigo.

Al poner en marcha mi auto, me percaté que mi amigo había dejado su camioneta con las llaves puestas, estacionada junto a las canchas. Decidí pues, cerrar el auto e ir al hospital a entregarle las llaves.

Como supuse, la sala de espera estaba llena de familiares. No tardó en presentarse un médico, que se acerca a la pareja y, en voz baja les comunica que su bebe había fallecido. Los padres se abrazaron y lloraron, mientras todos los demás los rodeamos en medio del silencio y el dolor. Al verme mi amigo, se refugió en mis brazos y me dijo: "Gracias por estar aquí". Durante el resto de la mañana, permanecí sentado en la sala de urgencias del hospital, viendo a mi amigo y a su esposa sostener en brazos a su bebe y despedirse de él.

Esto, es lo más importante que he hecho en mi vida", y aquella experiencia me dejó tres enseñanzas:

Primera: lo más importante que he hecho en la vida, ocurrió cuando no había absolutamente nada que yo pudiera hacer. Nada de lo racional que aprendí en la universidad, ni en el ejercicio de mi profesión, me sirvió en tales circunstancias. A dos personas les sobrevino una desgracia y lo único que pude hacer fue acompañarlos y esperar. Pero estar allí, era lo principal.

Segunda: aprendí que al aprender a pensar, casi me olvido de sentir.

Tercera: aprendí que la vida puede cambiar en un instante. Así pues, hacemos planes y concebimos nuestro futuro como algo real, y olvidamos que perder el empleo, sufrir una enfermedad grave o un accidente y muchas de otras cosas más, pueden alterar ese futuro en un abrir y cerrar de ojos.

Desde aquel día, busqué un equilibrio entre el trabajo y la vida; aprendí que ningún empleo compensa perderse unas vacaciones, romper con la pareja o pasar un día festivo lejos de la familia. Y aprendí que lo más importante en la vida, no es ganar dinero, ni ascender en la escala social, ni recibir honores. Lo más importante en la vida, es el tiempo que dedicamos a cultivar una amistad.

POR ESO A DIOS LE AGRADEZCO:

a) Por mis hijos que NO limpian sus cuartos, pero están viendo la tele, porque significa que están en casa y no en las calles.

b) Por los descuentos en mi sueldo, porque significa que estoy trabajando.

c) Por el desorden que tengo que limpiar después de una fiesta, porque significa que estuvimos rodeados de seres queridos.

d) Por las ropas que me quedan un poco ajustadas, porque significa que tengo más que suficiente para comer.

e) Por mi sombra que me ve trabajar, porque significa que puedo salir al sol.

f) Por el césped que tengo que cortar, ventanas que necesito limpiar, cañerías que arreglar, porque significa que tengo una casa.

g) Por las quejas que escucho acerca del gobierno, porque significa que tenemos libertad de expresión.

h) Por que no encuentro estacionamiento, porque significa que tengo auto.

i) Por los gritos de los chicos, porque significa que puedo oír.

j) Por la ropa que tengo que lavar y planchar, porque significa que me puedo vestir.

k) Por el cansancio al final del día, porque significa que fui capaz de trabajar duro.

l) Por el despertador que suena temprano todas las mañanas, porque significa que ¡¡estoy vivo!!.

m) Y finalmente, por la cantidad de mensajes que recibo, porque significa que tengo amigas y amigos que piensan en mí.

 

 

 

 

 

 
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